¿Puedo mejorar el desempeño de mi equipo de trabajo sólo con cambiar la mirada?

¿Puedo mejorar el desempeño de mi equipo de trabajo sólo con cambiar la mirada?

Mucho se ha escrito, en lo concerniente al campo de las relaciones laborales, sobre diferentes fórmulas que propicien en el trabajador el deseo espontaneo  de dar lo mejor de sí. Se han realizado innumerables  investigaciones sobre factores motivacionales, clima laboral, pautas comunicacionales además de grandes movimientos sociales a fin de establecer políticas sobre salarios, legislaciones que buscan proteger al trabajador, etc.

Es indudable que se ha avanzado mucho en materia laboral en cuanto a humanizar el proceso y generar acciones que deriven en bienestar, la tecnología ha realizado grandes aportes para simplificar las cosas; sin embargo las emociones son quienes de manera hegemónica determinan nuestra conducta y en consecuencia, la manera  de relacionarnos además de llevarnos al alcance de metas de  y objetivos.

Las empresas han intentado acciones específicas que buscan lograr comodidad al invertir en súper instalaciones basadas en antropometría (estudio de las proporciones y las medidas del cuerpo humano)  por ejemplo, con la firme intención de evitar lesiones físicas; pero se hace muy poco por procurar ergonomía emocional.

Al preguntarnos cuáles son los factores más influyentes que nos mueven a sentirnos bien en el trabajo y a dar lo mejor de nosotros, la respuesta es que dependen de infinidad de elementos y que no existe una fórmula mágica universal. Lograr en los empleados conexión emocional es un arte que comienza, según mi experiencia en este campo por la mirada que el empresario y los líderes de equipo dan a sus colaboradores.

La Programación Neurolínguística y la Psicoterapia Gestalt entre otras disciplinas de la psicología nos han recalcado la importancia del lenguaje corporal como vía para entablar una comunicación fluida con nuestro interlocutor, sin embargo, más allá del lenguaje gestual, es importante destacar la importancia de estar plenamente conscientes de la mirada que le damos a nuestro interlocutor, puesto que es la mirada del otro lo que nos imprime existencia. Podemos constatar esta afirmación en la incomodidad que se siente cuando somos ignorados, al momento en que sentimos que no nos toman en cuenta. Gran cantidad de trabajadores se sienten ofendidos porque al saludar a su supervisor con los buenos días éste, ni siquiera los miró.

Si bien pudiera parecer un acto de extrema sensibilidad para los que señalan que  al trabajo se va a cumplir con objetivos concretos y claros, no creo que a estas alturas, después de estudiar la conducta de los seres humanos dentro de las organizaciones se pueda negar que sean los detalles los que hacen la diferencia.

Somos seres sociales, para quienes las interacciones con los otros son vitales, de eso depende, la calidad de nuestras relaciones y el contexto laboral no escapa a ello.

La mirada, aparte de ser la ventana del alma, constituye parte del metalenguaje (lo que se dice más allá de las palabras), figura el requisito principal para que nuestro discurso sea coherente y resuene con armonía en nuestro interlocutor.  Si desea inspirar a su equipo de trabajo, que se comprometan con la labor y que se genere un excelente clima organizacional debe comenzar por hacer conciencia de la mirada que le proporciona, de las emociones que resuenan en usted. Es aquí donde nace la conexión emocional con el trabajo.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

MUJER PROFESIONAL Y EXITOSA ¿SOLTERA E INFELIZ?

MUJER PROFESIONAL Y EXITOSA ¿SOLTERA E INFELIZ?

“Tengo un gran problema, soy muy infeliz…. me siento triste y sola, no me he casado aún, ni siquiera tengo novio y el último que tuve fue un desastre, mi mamá dice que quien tiene suerte con el dinero no tiene suerte en el amor….ya quiero tener una familia, hijos y las cosas con las que sueña toda mujer, siento que el tren se me  pasa, tengo mi profesión, carro, un buen trabajo y apartamento… y no sé por qué a pesar de tener todo eso me siento tan deprimida, le pido a Dios que me envíe a un buen hombre que me haga feliz pero nada…a veces pienso que debe haber algo malo en mí; ya todas mis amigas se casaron o tienen sus hijos y me da rabia ir a sus reuniones porque todas están con sus esposos y yo soy la única que anda de amargada, he pensado seriamente en buscarme a alguien que me embarace y tener aunque sea la alegría de ser madre pero no sé…no quiero ser una vieja cuya única compañía sean loros y gatos…lo único que quiero es tener a alguien que me haga feliz…” 

María Angélica, 32 años.

Abogado

Declaraciones como estas se escuchan con bastante frecuencia en consulta; mujeres atractivas, económicamente estables y “exitosas” acuden en busca de una solución eficaz (por no decir mágica) a sus deseos plausibles de tener un compañero de vida y en consecuencia, una familia bien conformada. En este artículo daremos una pequeña mirada a algunos factores que inciden directamente en este tema.

En primer lugar tenemos que, por lo menos en nuestro país (Venezuela), a las jóvenes que he entrevistado o atendido en consulta, al preguntarles sobre sus proyectos de vida la mayoría señala que les gustaría casarse y tener su primer hijo entre los 26 y 28 años de edad; cosa que no ocurre en otras latitudes donde las personas piensan vivir la experiencia del matrimonio, vida en pareja y/o la maternidad a edades más avanzadas. No pretendo destacar que esto sea bueno o malo, simplemente es algo que nos caracteriza. Al parecer se activa el reloj biológico que indica a las féminas que ya es hora de procrear y están en plena capacidad para ello.

Por otra parte, existe gran presión social y familiar hacia las solteras, principalmente por parte de las mujeres del núcleo familiar (sobre todo las tías) de las pacientes quienes les comentan con sutilidad despiadada: “¿Y qué pasa que no te has casado aún?, ¿De verdad es que no consigues a nadie?, ¿Y por qué si tú eres bonita? (mientras la mirada va de arriba abajo cual scanner en busca de algún defecto), ¡Se te va a pasar el autobús! ¡Mira que es muy triste estar sola!  Pareciera que una mujer que no se haya casado o no tenga pareja es sospechosa de que algo malo sucede con ella, tiene mal carácter, es muy cuaima*, su desempeño en la cama o habilidades amatorias son deficientes e incluso, se ponen en entredicho sus preferencias sexuales.

Igualmente existe la creencia popular de que una mujer que se molesta con facilidad o que tiene mal genio cambiaría su actitud si encontrara marido o una persona que le “haga el favor”.  Con respecto a este punto consideremos que, si estar con el consorte fuese garantía de felicidad, no existirían las rupturas, peleas, discusiones o divorcios y, en consecuencia, la depresión no representara uno de los principales motivos de consulta; además, las mujeres casadas tampoco asistirían a psicoterapia porque se sienten infelices. Estos razonamientos se encuentran arraigados en nuestro inconsciente, por eso los tomamos como verdades absolutas con sus nefastas consecuencias.

Somos animales gregarios, esto significa que tenemos necesidad de pertenecer, formar parte de un grupo, de vivir en amor con alguien (hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer) según sea el caso. Requerimos alejar a la “terrible soledad” para co-existir con las personas que queremos; de niños eran nuestros padres, hermanos, abuelos, primos; y de adultos, nuestra pareja e hijos. A pesar de que dedicamos bastante tiempo y energía en la búsqueda de riqueza, poder, crecimiento profesional, prestigio y reconocimiento social; no existe ningún área de la vida donde existan mayores promesas, deseos y expectativas (además de tristeza, frustración y angustia) que en el ámbito de la pareja.

Al partir de la convicción de que la felicidad es un regalo que alguien pone a nuestros pies, ocurre que pretendemos que la pareja sea la “pócima” para todas nuestras dolencias afectivas, y la responsabilizamos de nuestro destino al ponerlo en sus manos, sin tener conciencia de que se le entrega autoridad y poder que no le corresponde, en tanto que, la obligación de hacer feliz al otro pudiera representar una carga muy pesada.

En otros casos, este poder pudiera convertirse en el arma que se use para arremeter en contra nuestra como fuente de sufrimiento. Al final de la relación, o de nuestro paso por el mundo, lo que queda es afirmar con amarga resignación que no tuvimos suerte, que la vida no es fácil y mucho menos el matrimonio o la vida en pareja…

A quienes anhelan una relación para encontrar felicidad, como en el caso de María Angélica, reseñado en el primer párrafo, les tengo una noticia: la pareja no da felicidad, puede darte vinculación, sexualidad, compañía, sentido de pertenencia, crecimiento, ternura… La pareja puede brindarte felicidad pero NO tiene el poder de hacerte felizLa felicidad es otra cosa, un estado mental, una decisión que se toma a pesar de las circunstancias que nos toque (o elijamos) vivir, tengamos pareja o no. La felicidad sólo depende de nosotros mismos y de un claro conocimiento del SER que se obtiene a través de la reflexión y este es un proceso que propicia la psicoterapia ejercida por un profesional serio formado en esta área.

En el  momento en que te dispongas a SER feliz, lo demás vendrá por añadidura.

Y mientras tanto, ¿Qué hacer con la temible soledad?, sobre este tema hablaremos en la siguiente entrega…

SOY VÍCTIMA DE ACOSO LABORAL… ¿POR QUÉ A MÍ?

SOY VÍCTIMA DE ACOSO LABORAL… ¿POR QUÉ A MÍ?

El trabajo nos brinda la oportunidad de desarrollar nuestros talentos, crecer como profesionales, nos da la satisfacción de sentirnos útiles, de hacer aportes para la mejora de algún producto o servicio, honrar compromisos como la propia manutención, la de los hijos, cubrir gastos de alimentación, educación, salud, etc. Una de las bendiciones más grandes es tener trabajo (bien sea en alguna empresa o de manera independiente) pues además nos permite conocer y/o relacionarnos con otras personas, y en algunos casos ¡hasta encontrar pareja! Lo cierto es que el trabajo constituye una actividad muy importante en la vida de los seres humanos.

Si bien los trabajadores han logrado grandes conquistas en cuanto a la mejora de las condiciones donde laboran y se han promulgado leyes que las apoyan; en ocasiones el lugar donde nos ganamos el sustento se convierte a algo parecido a una cámara de tortura, jefes abusadores a quienes se les sube el poder a la cabeza además de poseer personalidad psicopática consideran que pueden tratar de manera irrespetuosa a sus subalternos, lo que les genera malestar psicológico con los signos y síntomas característicos: ansiedad, insomnio, depresión, estrés, pesimismo, entre otros, que en algunos casos requieren intervención psicológica o tratamiento psiquiátrico, y en consecuencia, afectan otros contextos como la relación con los hijos, pareja o amigos.

Vale la pena destacar que el acoso también puede generarse por parte de los compañeros de trabajo y un jefe puede ser acosado por sus subalternos cuando éstos no cumplen o atrasan las tareas que se les encomiendan por citar un ejemplo.

A veces, las personas consideran un evento aislado como algún reclamo o discusión como acoso laboral, para determinar si eres objeto de esta situación existen algunos criterios que se exponen a continuación:

* Recibir críticas o burlas por pertenecer a algún grupo étnico, creencias religiosas, clase social, preferencias sexuales, defectos físicos, discapacidad cognitiva.

* Desmejora de las condiciones del trabajo, suspender el acceso a la línea telefónica, mala condiciones de iluminación y/o temperatura cuando el resto de los compañeros se encuentran en condiciones óptimas.

* Otorgar cantidades de trabajo imposible de terminar en el tiempo establecido, sobre todo los viernes por la tarde.

* Negar asistencia a talleres o cursos de mejoramiento personal o profesional cuando el resto sí asiste.

* Poca o ninguna valorización del trabajo bien realizado, no recibir feedback.

* Adjudicar apodos que vayan en contra o laceren la dignidad de las personas.

* Recibir órdenes de manera humillante.

* Otorgar demasiado trabajo (lo que genera sobrecarga mental) o muy poco trabajo (subcarga mental).

* Que la situación sea sostenida en el tiempo.

Llama poderosamente la atención, en el caso de las personas que buscan ayuda psicológica por acoso laboral algunas características en común: son personas inseguras, con heridas en su autoestima, sus figuras parentales (padres y madres) son muy rígidos y exigentes lo que posteriormente les lleva a temer a otras figuras de autoridad, adjudican lo que les ocurre a la suerte (locus de control externo), suelen ser pasivos, pesimistas, etc. Aunque nadie está a salvo de experimentar una situación tan desagradable como esta, es imprescindible señalar que los acosadores saben escoger a sus víctimas (a veces de manera inconsciente).

Si el acoso es selectivo (sólo a alguien en particular y no a todo el grupo) vale la pena considerar cuál es nuestra responsabilidad en ello puesto que, para que esta situación se produzca requiere de la participación de acosador y acosado.

No hay problema que no se pueda solucionar, existen marcos legales que protegen y establecen sanciones a quienes perpetran acoso laboral.

Recuerda, exigir el derecho a un trato respetuoso ante tu jefe o compañeros de trabajo a tiempo, puede evitarte muchas molestias en el futuro. Quien no posee vocación de víctima jamás atraerá al victimario.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo clínico

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¿INCIDEN LOS RIESGOS PSICOSOCIALES EN LA PRODUCTIVIDAD?

¿INCIDEN LOS RIESGOS PSICOSOCIALES EN LA PRODUCTIVIDAD?

Medición de Riesgos

Psicosociales

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Los estudios sobre cómo el trabajo afecta la salud mental son de reciente data, tras unos 30 años de investigaciones es innegable que las condiciones de trabajo inciden, para bien o para mal, en el desempeño laboral y en consecuencia, en la productividad. Por esta razón principalmente, las empresas han hecho hincapié en generar las condiciones idóneas que permitan al trabajador sentir que labora en un sitio que le permita, además de honrar sus compromisos familiares y personales desplegar todo su potencial, que el trabajo se convierta en una actividad gratificante, en una bendición y no como castigo de Dios, o algo tan malo por lo que haya que recibir retribución económica.Por otra parte, en gran cantidad de países se ha realizado esfuerzos importantes en diagnosticar y evaluar los factores de riesgos psicosociales a los que están expuestos los trabajadores, en relación a los cargos que ocupan y al lugar donde desempeñan la actividad laboral con la finalidad de prevenirlos, controlarlos y/o actuar en el caso de que exista algún daño a través de la intervención psicológica.
En Psicosentir entendemos, desde una visión holística, por riesgos psicosociales aquellas circunstancias que pudieran ocasionar alteraciones en la salud mental y por ende afectan de manera negativa las relaciones a nivel laboral y familiar. Dichos riesgos están estrechamente vinculados a las condiciones del trabajo y a las de la vida personal del trabajador en virtud de que el ser humano no es un ente aislado, segmentado, que puede pasarse un switch y dejar en la puerta de la empresa eventos significativos como la enfermedad de un hijo, divorcios, como tampoco, a la entrada de su casa el estrés causado por discusiones innecesarias con el jefe, exceso o poca carga de trabajo por citar algunos ejemplos.En este sentido, los factores de riesgos psicosociales laborales están estrechamente relacionados con las características organizativas, ambientales, concepción de las labores, relaciones interpersonales entre otros aspectos, capaces de generar dificultades en la salud del trabajador, en su desempeño y por ende, en los índices de productividad.Si bien cada empresa tiene sus particularidades y con ello riesgos distintos, los principales riesgos psicosociales observados en mi experiencia son los siguientes:• Estrés laboral: Es un estado de agotamiento que dificulta las respuestas funcionales y adaptativas del organismo, lo que tiene como consecuencia el deterioro del desempeño del trabajador, lo que deriva en dificultades para alcanzar los objetivos dentro de la empresa, ausentismo, deterioro de la salud, reposos, entre otros. Cada persona posee un estilo de afrontamiento al estrés, éstos son las disposiciones individuales para hacer frente a las distintas situaciones consideradas como amenazantes, en ocasiones estos “mecanismos de defensa” son disfuncionales o insuficientes por lo que se requiere atención psicológica.

 Síndrome de burnout: Es la respuesta a la exposición prolongada de un individuo a condiciones de estrés sostenido por largos períodos de tiempo, se observan con mayor frecuencia en aquellos ámbitos laborales donde los niveles de exigencias son muy altos, ante éstas el trabajador tiende a anteponer los compromisos laborales a los personales, lo cual conlleva a dificultades y/o fracaso de las relaciones familiares del sujeto. Este síndrome se presenta mayormente en quienes laboran más de 8 horas diarias, que tienen mucho contacto con las personas (atención al público por ejemplo), monotonía de la tarea, sobrecarga mental, entre otros.

 Mobbing o acoso laboral: Representado por el uso de acciones de hostigamiento, violencia psicológica, miedo, persecución, irrespeto profesional, al cual es sometida una persona en su espacio laboral por uno o varios sujetos durante un período prolongado, lo que actúa en perjuicio con respecto a la salud física y mental del trabajador. La víctima de acoso es sometida por parte de otros (superiores o no) a situaciones y eventos que progresivamente laceran su autoestima, dignidad y/o capacidades laborales, lo cual conlleva a la desvalorización de ésta e incluso al deterioro de su ámbito familiar. Las motivaciones del acosador son variadas: temor a perder el puesto de trabajo por tener subalternos brillantes, narcisismo, personalidad psicopática, liderazgo autocrático, envidia, etc.

El análisis y prevención de los riesgos psicosociales realizado por profesionales en esta área incide de manera positiva en la salud mental y física de los trabajadores lo que redundará en mejores condiciones de trabajo. Empresa prevenida incrementa sus índices de productividad.

Si tienes alguna inquietud o duda puedes comunicarte con nosotros puesto que Psicosentir cuenta con un equipo multidiciplinario conformado por psicólogos, médicos ocupacionales, enfermeras, trabajadores sociales con plena capacidad y experiencia para atender y/o asesorar al personal de su empresa.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

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