¿EL ALMA DE LAS EMPRESAS O EMPRESAS CON ALMA?

¿EL ALMA DE LAS EMPRESAS O EMPRESAS CON ALMA?

Hace unos días me encontré con un gran amigo quien vive en otra ciudad después de algunos años sin verle, luego de los saludos de rigor y de actualizarnos con las cosas que ha hecho cada quien, le pregunté por un restaurant donde además de servir  suculenta comida tenía un ambiente muy agradable, era un pequeño oasis donde los clientes acudían a pasarla bien, era un lugar que se distinguía por su “buena vibra” y por largas filas para entrar; me respondió que el negocio no era ni la sombra de lo que solía ser, sus palabras fueron “se le secó el alma”.

Esa expresión hacía círculos en mi mente una vez que nos despedimos. ¿Cómo podía un negocio tener alma? Y de poseerla, ¿cuáles fueron los factores que determinantes para que eso ocurriera? Según el diccionario de la Real Academia Española, el término alma tiene, entre otras, las siguientes definiciones: 1) Principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida. 2) Sustancia o parte principal de cualquier cosa.

Al extrapolar lo ocurrido con este restaurant al ámbito organizacional surgió inmediatamente la interrogante, ¿pueden entonces las empresas tener alma?; considero que la respuesta es un rotundo sí, en tanto que ésta se encuentra representada por la suma de energía psíquica que aporta cada trabajador, dicha energía, a su vez es conformada por las emociones reinantes en quienes conforman la empresa, es decir, del grupo. Que la empresa posea objetivos claros, excelentes estrategias de marketing, enormes cantidades de recursos financieros, tecnología de punta,  los mejores sueldos a ofrecer, etc;  no le garantiza el éxito en sus ventas ni la permanencia y/o fidelidad de su  talento humano. El alma se nutre de las interacciones relacionales provenientes de una estructura lo más aplanada posible y basada en valores como el respeto, la disciplina, el reconocimiento, la honestidad, responsabilidad tanto de sus trabajadores de base hacia sus superiores como supervisores, gerentes, directores, presidente, accionistas y viceversa.

Para percibir el alma de la organización sólo hay que ser un poco observador, muchas personas señalan de  manera curiosa (pues se involucran los sentidos), que se puede “respirar” la armonía o que el interactuar con elementos de ese lugar les deja un mal “sabor” o “escalofríos”; si bien todas estas sensaciones pueden corresponder al campo de las percepciones individuales, es innegable que el alma del grupo no solo se distingue allí, sino que propicia que la empresa sea  rentable y sostenible.

Las organizaciones con alma son aquellas que entienden que sus trabajadores son más que un recurso o un medio para alcanzar sus objetivos, ven el esplendor de cada colaborador y le animan a descubrirlo, para que el trabajo sea una forma de ejercer su dignidad.

Así como necesitamos disfrutar de una excelente obra de teatro, de la pintura, la música de alguna agrupación, de apreciar una coreografía y de todas esas cosas que alimentan nuestro espíritu; igualmente  requerimos adquirir productos y servicios de calidad. Bien hechos por empresas (grandes, pequeñas, unidades de producción, cooperativas, etc.), sean herramientas, zapatos, repuestos, ropa, alimentos, etc. Cualquier cosa que compremos lleva la impronta del alma de la persona o grupo que  participó en su elaboración. No importa el rol que nos toque desempeñar (propietarios, inversores, gerentes, trabajadores, líderes de grupo, entre otros), el mundo requiere de organizaciones que generen felicidad a sus trabajadores, proveedores, clientes y al ecosistema; para ello debe gestar deliberadamente un alma que la distinga y que haga conexión con quienes se relacione.

Pedro J. Palencia C

Psicólogo

 

 

 

 

 

HACIA UN NUEVO LIDERAZGO. EL PERFIL PSICOLÓGICO DE UN BUEN LÍDER.

HACIA UN NUEVO LIDERAZGO. EL PERFIL PSICOLÓGICO DE UN BUEN LÍDER.

Las personas que ejercen este rol han existido desde los albores de la humanidad, bien sea por poseer habilidades como la fuerza, inteligencia, capacidad de diseñar estrategias, credibilidad, motivar al grupo, poder de convencimiento, entre otros. Estas destrezas nos aseguraron la supervivencia en el devenir de nuestra historia como especie; sin embargo gracias al afán de conquista propio de los humanos, las guerras por el dominio de territorios se hicieron comunes. Los vencidos fueron sometidos a los rigores de la esclavitud y por ende a la realización de trabajos extenuantes, en otros casos, los ciudadanos debían laborar en grandes obras producto de las necesidades reales o no de sus reyes. Los líderes de equipos de trabajo se caracterizaban por ejercer una autoridad férrea que se mantuvo por siglos. En la actualidad aún en países de América latina, Asia y África, quedan vestigios de esa visión colonialista-esclavista de ejercer el liderazgo.

Un liderazgo tóxico puede generar grandes pérdidas a las organizaciones; reclutar formar y mantener a líderes es un proceso constante pues entran en juego muchas variables psicológicas que pueden afectar para bien o para mal el desempeño del equipo de trabajo. Por ello se debe insistir en buscar características del perfil de personalidad que son comunes en buenos líderes que a continuación se detallan brevemente:

  • Inmunidad a la adulación: quienes son sensibles a la adulación terminan por abstraerse de la realidad y creerse los falsos cumplidos que reciben, mi experiencia me ha demostrado que aquellos colaboradores que esperan recibir beneficios a base de halagos son terriblemente ineficientes además de desleales; y quienes ceden a la tentación de la lisonja terminan por ser un factor determinante en la generación de un clima tóxico, lo que constituye una terrible experiencia para aquellos trabajadores que optan por cumplir su labores, lograr reconocimientos y/o ascensos por méritos propios.
  • Tolerancia a la crítica: un líder serio debe ser capaz de tolerar a quienes no piensen como él además de tener la madurez para reconocer sus errores y aprender de ellos.
  • Buen uso del poder: el hecho de ejercer liderazgo representa manejar cuotas de poder, en el sentido del uso de los recursos materiales y del talento humano. En este particular, el psicólogo clínico y neurocientífico Ian Robertson quien se ha dedicado a estudiar las emociones señala que “Incluso ante minúsculas cuotas de poder, nuestro comportamiento cambia”. Por ello, hay que administrar el poder de la mejor manera y tener presente que no gozaremos de éste para siempre; quienes abusan y perjudican a otros mientras se valen del poder que manejan terminan por recibir, tarde o temprano las consecuencias de sus actos, es ley de vida.
  • Manejo el ego: el éxito de la gestión de un líder es inversamente proporcional al tamaño de su ego, supervisores, gerentes, personal directivo, entre otros que sirven en primer lugar a su yo terminan por desvirtuar los objetivos de la organización, muy probablemente llegan a desconocer y subestimar el talento del equipo de trabajo, lo que genera incomodidad, resentimiento, frustración, etc.
  • Conocer a sus colaboradores: es prácticamente imposible generar conexiones afectivas que deriven en cohesión grupal si el líder no se toma el tiempo necesario para conocer más allá de las formalidades a su equipo, por supuesto que debe hacerse con total respeto por los aspectos de la vida privada de cada quien pues la intención de acercarse debe estar dirigida a comprender la cosmovisión de cada integrante de su grupo además de situaciones cotidianas que pudieran afectar o potenciar las habilidades y/o desempeño. Buscar información de quienes le acompañan en el tiempo que dura la jornada laboral en lo referente a historia de vida, sueños por realizar, relaciones familiares, vida social, tiempo libre y el ámbito espiritual son de gran ayuda.

 

Para culminar, quiero destacar que el liderazgo debe ser ejercido por personas que posean una fuerte vocación de servicio, pues las tendencias dentro de las organizaciones van dirigidas a que sea el líder quien atienda las necesidades de sus colaboradores y no al revés. Los líderes que han dejado profunda huella en la historia han usado el poder para sembrar optimismo, mover masas hacia lo que se creía imposible, cambiar el curso de los acontecimientos o para conducir a los pueblos a la barbarie, el odio y la destrucción. Es tarea de cada quien hacer una autoevaluación para elegir qué tipo de líder quieres ser.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

 

 

¿CÓMO MANTENER AL TALENTO HUMANO DE UNA EMPRESA? ¿ES POSIBLE EVITAR EL ÉXODO DE LOS TRABAJADORES?

¿CÓMO MANTENER AL TALENTO HUMANO DE UNA EMPRESA? ¿ES POSIBLE EVITAR EL ÉXODO DE LOS TRABAJADORES?

Gran cantidad de empresas han caído en cuenta de que su más alto valor está representado por las personas y que son las emociones gestionadas de una manera eficaz las que determinan la consecución de metas y objetivos además de generar un excelente clima organizacional y de incidir directamente en los niveles de producción y calidad.

En Europa las organizaciones se ocupan por generar en sus empleados enganche afectivo con acciones que van desde permitir al trabajador ir en pantuflas a la oficina, contratar  chefs con estrellas Michelin* para que prepare el almuerzo, a ex jugadores de futbol profesional para realizar partidos amistosos con el equipo de la empresa; entre otros.

En el entendido de que no todas las unidades de producción tienen la capacidad para invertir en estos exquisitos incentivos, en la actualidad se dedican esfuerzos a retener al talento humano, no sólo en Europa, igualmente ocurre en América latina. Venezuela por ejemplo, es un país que atraviesa una fuerte crisis, allí algunas empresas han emprendido varias acciones dirigidas a este fin, puesto que, todos los días profesionales valiosos deciden renunciar en busca de una mejor vida en otros países; mantener a los trabajadores se ha convertido en una tarea titánica, además de un reto a la creatividad. Entre las opciones usadas se ofrecen bonos especiales a los trabajadores, comida, pago en dólares, actividades recreativas, etc.

En efecto nadie es indispensable, esa es una gran verdad; aunque el hecho de que un buen trabajador se marche, significa pérdida de tiempo y dinero además de su “Know how” en el caso de que se trate de alguien que realice trabajos especializados. En este caso, bien valdría la pena considerar los costos de encontrar a un nuevo candidato, formarlo, esperar el tiempo a que se adapte al nuevo empleo a retener a la persona que además de conocer su labor ofrezca valor agregado.

Lo cierto es que nos hemos dado cuenta que recibir un excelente sueldo no es el único incentivo que las personas buscan, existen otros elementos a los que se han banalizado o ridiculizado a lo largo de los años que buscan humanizar y hacer más agradable el lugar de trabajo. Si bien no hay  receta universal que pueda aplicarse en tanto que, cada empresa y lugar donde se encuentre, tienen connotaciones particulares  que considerar en profundidad, se citan algunos factores que he encontrado entre distintos profesionales con los que me he entrevistado. A continuación se nombran algunos de ellos:

  • Liderazgo: Los verdaderos líderes entienden que dirigir a un grupo de personas es un servicio, quienes ejercen este rol deben cuidar a sus colaboradores y estar orientados a buscar la grandeza presente en cada uno de allos, además de mirarlos como parte importante de la organización. Un liderazgo ejercido desde el respeto, la administración eficaz del poder, el apego a las normas, que busque y se centre en los talentos de cada quien es determinante para lograr conexión afectiva con el trabajo.

 

  • Estrategias de comunicación: Una organización eficiente debe generar enganche afectivo no solo con los trabajadores, también debe hacerlo con sus clientes y proveedores y para ello debe consolidar habilidades comunicacionales que involucren a todo el personal que haga vida laboral.

 

  • Equilibrio vida laboral-familiar: Los trabajadores se hacen más productivos en la medida en que puedan compaginar estas dos áreas que consiste en contar con tiempo para compartir con sus familias y seres queridos, además de recibir el apoyo necesario ante eventos que representen dificultad y que inciden directamente en su desempeño, tales como divorcios, muerte o enfermedad de un familiar, nacimiento de un hijo, etc.

 

  • Sintonizar con el alma de la empresa: En este particular no se trata de postulados de la nueva era, ni mucho menos de palabras que quedan en el aire. El alma de la empresa está constituida por la energía que emana de las emociones positivas de los trabajadores. Quienes entran a la organización sienten un ambiente particular que debería generarles bienestar y que va más allá de la ergonomía (sin restar la importancia que ésta posee)

 

  • Vocación: Las empresas exitosas contratan a personas que estudiaron carreras o realizan oficios estrechamente vinculados con su vocación, nadie puede ser bueno en lo que hace si la tarea no le produce el agrado necesario como para ser uno con ella; quienes disfrutan lo que hacen llegan inclusive a perder la noción de tiempo.

 Como se ha señalado con anterioridad no existe una receta mágica que evite el éxodo del talento humano de una organización, se debe realizar un estudio detallado de la dinámica existente con la intención de establecer pautas dirigidas a que el trabajador perciba que recibe un excelente salario emocional que lo mueva a asistir a su trabajo con la mejor disposición. No se requieren grandes inversiones en metálico para lograrlo, el enganche afectivo NO se compra con dinero.

Amigo empresario y/o líder de grupo, tenga en cuenta siempre que: no hay tecnología que sustituya, ni dinero que compre, el bienestar que genera ser valorado y respetado en el trabajo.

 

 

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

 

¿Puedo mejorar el desempeño de mi equipo de trabajo sólo con cambiar la mirada?

¿Puedo mejorar el desempeño de mi equipo de trabajo sólo con cambiar la mirada?

Mucho se ha escrito, en lo concerniente al campo de las relaciones laborales, sobre diferentes fórmulas que propicien en el trabajador el deseo espontaneo  de dar lo mejor de sí. Se han realizado innumerables  investigaciones sobre factores motivacionales, clima laboral, pautas comunicacionales además de grandes movimientos sociales a fin de establecer políticas sobre salarios, legislaciones que buscan proteger al trabajador, etc.

Es indudable que se ha avanzado mucho en materia laboral en cuanto a humanizar el proceso y generar acciones que deriven en bienestar, la tecnología ha realizado grandes aportes para simplificar las cosas; sin embargo las emociones son quienes de manera hegemónica determinan nuestra conducta y en consecuencia, la manera  de relacionarnos además de llevarnos al alcance de metas de  y objetivos.

Las empresas han intentado acciones específicas que buscan lograr comodidad al invertir en súper instalaciones basadas en antropometría (estudio de las proporciones y las medidas del cuerpo humano)  por ejemplo, con la firme intención de evitar lesiones físicas; pero se hace muy poco por procurar ergonomía emocional.

Al preguntarnos cuáles son los factores más influyentes que nos mueven a sentirnos bien en el trabajo y a dar lo mejor de nosotros, la respuesta es que dependen de infinidad de elementos y que no existe una fórmula mágica universal. Lograr en los empleados conexión emocional es un arte que comienza, según mi experiencia en este campo por la mirada que el empresario y los líderes de equipo dan a sus colaboradores.

La Programación Neurolínguística y la Psicoterapia Gestalt entre otras disciplinas de la psicología nos han recalcado la importancia del lenguaje corporal como vía para entablar una comunicación fluida con nuestro interlocutor, sin embargo, más allá del lenguaje gestual, es importante destacar la importancia de estar plenamente conscientes de la mirada que le damos a nuestro interlocutor, puesto que es la mirada del otro lo que nos imprime existencia. Podemos constatar esta afirmación en la incomodidad que se siente cuando somos ignorados, al momento en que sentimos que no nos toman en cuenta. Gran cantidad de trabajadores se sienten ofendidos porque al saludar a su supervisor con los buenos días éste, ni siquiera los miró.

Si bien pudiera parecer un acto de extrema sensibilidad para los que señalan que  al trabajo se va a cumplir con objetivos concretos y claros, no creo que a estas alturas, después de estudiar la conducta de los seres humanos dentro de las organizaciones se pueda negar que sean los detalles los que hacen la diferencia.

Somos seres sociales, para quienes las interacciones con los otros son vitales, de eso depende, la calidad de nuestras relaciones y el contexto laboral no escapa a ello.

La mirada, aparte de ser la ventana del alma, constituye parte del metalenguaje (lo que se dice más allá de las palabras), figura el requisito principal para que nuestro discurso sea coherente y resuene con armonía en nuestro interlocutor.  Si desea inspirar a su equipo de trabajo, que se comprometan con la labor y que se genere un excelente clima organizacional debe comenzar por hacer conciencia de la mirada que le proporciona, de las emociones que resuenan en usted. Es aquí donde nace la conexión emocional con el trabajo.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

MUJER PROFESIONAL Y EXITOSA ¿SOLTERA E INFELIZ?

MUJER PROFESIONAL Y EXITOSA ¿SOLTERA E INFELIZ?

“Tengo un gran problema, soy muy infeliz…. me siento triste y sola, no me he casado aún, ni siquiera tengo novio y el último que tuve fue un desastre, mi mamá dice que quien tiene suerte con el dinero no tiene suerte en el amor….ya quiero tener una familia, hijos y las cosas con las que sueña toda mujer, siento que el tren se me  pasa, tengo mi profesión, carro, un buen trabajo y apartamento… y no sé por qué a pesar de tener todo eso me siento tan deprimida, le pido a Dios que me envíe a un buen hombre que me haga feliz pero nada…a veces pienso que debe haber algo malo en mí; ya todas mis amigas se casaron o tienen sus hijos y me da rabia ir a sus reuniones porque todas están con sus esposos y yo soy la única que anda de amargada, he pensado seriamente en buscarme a alguien que me embarace y tener aunque sea la alegría de ser madre pero no sé…no quiero ser una vieja cuya única compañía sean loros y gatos…lo único que quiero es tener a alguien que me haga feliz…” 

María Angélica, 32 años.

Abogado

Declaraciones como estas se escuchan con bastante frecuencia en consulta; mujeres atractivas, económicamente estables y “exitosas” acuden en busca de una solución eficaz (por no decir mágica) a sus deseos plausibles de tener un compañero de vida y en consecuencia, una familia bien conformada. En este artículo daremos una pequeña mirada a algunos factores que inciden directamente en este tema.

En primer lugar tenemos que, por lo menos en nuestro país (Venezuela), a las jóvenes que he entrevistado o atendido en consulta, al preguntarles sobre sus proyectos de vida la mayoría señala que les gustaría casarse y tener su primer hijo entre los 26 y 28 años de edad; cosa que no ocurre en otras latitudes donde las personas piensan vivir la experiencia del matrimonio, vida en pareja y/o la maternidad a edades más avanzadas. No pretendo destacar que esto sea bueno o malo, simplemente es algo que nos caracteriza. Al parecer se activa el reloj biológico que indica a las féminas que ya es hora de procrear y están en plena capacidad para ello.

Por otra parte, existe gran presión social y familiar hacia las solteras, principalmente por parte de las mujeres del núcleo familiar (sobre todo las tías) de las pacientes quienes les comentan con sutilidad despiadada: “¿Y qué pasa que no te has casado aún?, ¿De verdad es que no consigues a nadie?, ¿Y por qué si tú eres bonita? (mientras la mirada va de arriba abajo cual scanner en busca de algún defecto), ¡Se te va a pasar el autobús! ¡Mira que es muy triste estar sola!  Pareciera que una mujer que no se haya casado o no tenga pareja es sospechosa de que algo malo sucede con ella, tiene mal carácter, es muy cuaima*, su desempeño en la cama o habilidades amatorias son deficientes e incluso, se ponen en entredicho sus preferencias sexuales.

Igualmente existe la creencia popular de que una mujer que se molesta con facilidad o que tiene mal genio cambiaría su actitud si encontrara marido o una persona que le “haga el favor”.  Con respecto a este punto consideremos que, si estar con el consorte fuese garantía de felicidad, no existirían las rupturas, peleas, discusiones o divorcios y, en consecuencia, la depresión no representara uno de los principales motivos de consulta; además, las mujeres casadas tampoco asistirían a psicoterapia porque se sienten infelices. Estos razonamientos se encuentran arraigados en nuestro inconsciente, por eso los tomamos como verdades absolutas con sus nefastas consecuencias.

Somos animales gregarios, esto significa que tenemos necesidad de pertenecer, formar parte de un grupo, de vivir en amor con alguien (hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer) según sea el caso. Requerimos alejar a la “terrible soledad” para co-existir con las personas que queremos; de niños eran nuestros padres, hermanos, abuelos, primos; y de adultos, nuestra pareja e hijos. A pesar de que dedicamos bastante tiempo y energía en la búsqueda de riqueza, poder, crecimiento profesional, prestigio y reconocimiento social; no existe ningún área de la vida donde existan mayores promesas, deseos y expectativas (además de tristeza, frustración y angustia) que en el ámbito de la pareja.

Al partir de la convicción de que la felicidad es un regalo que alguien pone a nuestros pies, ocurre que pretendemos que la pareja sea la “pócima” para todas nuestras dolencias afectivas, y la responsabilizamos de nuestro destino al ponerlo en sus manos, sin tener conciencia de que se le entrega autoridad y poder que no le corresponde, en tanto que, la obligación de hacer feliz al otro pudiera representar una carga muy pesada.

En otros casos, este poder pudiera convertirse en el arma que se use para arremeter en contra nuestra como fuente de sufrimiento. Al final de la relación, o de nuestro paso por el mundo, lo que queda es afirmar con amarga resignación que no tuvimos suerte, que la vida no es fácil y mucho menos el matrimonio o la vida en pareja…

A quienes anhelan una relación para encontrar felicidad, como en el caso de María Angélica, reseñado en el primer párrafo, les tengo una noticia: la pareja no da felicidad, puede darte vinculación, sexualidad, compañía, sentido de pertenencia, crecimiento, ternura… La pareja puede brindarte felicidad pero NO tiene el poder de hacerte felizLa felicidad es otra cosa, un estado mental, una decisión que se toma a pesar de las circunstancias que nos toque (o elijamos) vivir, tengamos pareja o no. La felicidad sólo depende de nosotros mismos y de un claro conocimiento del SER que se obtiene a través de la reflexión y este es un proceso que propicia la psicoterapia ejercida por un profesional serio formado en esta área.

En el  momento en que te dispongas a SER feliz, lo demás vendrá por añadidura.

Y mientras tanto, ¿Qué hacer con la temible soledad?, sobre este tema hablaremos en la siguiente entrega…

SOY VÍCTIMA DE ACOSO LABORAL… ¿POR QUÉ A MÍ?

SOY VÍCTIMA DE ACOSO LABORAL… ¿POR QUÉ A MÍ?

El trabajo nos brinda la oportunidad de desarrollar nuestros talentos, crecer como profesionales, nos da la satisfacción de sentirnos útiles, de hacer aportes para la mejora de algún producto o servicio, honrar compromisos como la propia manutención, la de los hijos, cubrir gastos de alimentación, educación, salud, etc. Una de las bendiciones más grandes es tener trabajo (bien sea en alguna empresa o de manera independiente) pues además nos permite conocer y/o relacionarnos con otras personas, y en algunos casos ¡hasta encontrar pareja! Lo cierto es que el trabajo constituye una actividad muy importante en la vida de los seres humanos.

Si bien los trabajadores han logrado grandes conquistas en cuanto a la mejora de las condiciones donde laboran y se han promulgado leyes que las apoyan; en ocasiones el lugar donde nos ganamos el sustento se convierte a algo parecido a una cámara de tortura, jefes abusadores a quienes se les sube el poder a la cabeza además de poseer personalidad psicopática consideran que pueden tratar de manera irrespetuosa a sus subalternos, lo que les genera malestar psicológico con los signos y síntomas característicos: ansiedad, insomnio, depresión, estrés, pesimismo, entre otros, que en algunos casos requieren intervención psicológica o tratamiento psiquiátrico, y en consecuencia, afectan otros contextos como la relación con los hijos, pareja o amigos.

Vale la pena destacar que el acoso también puede generarse por parte de los compañeros de trabajo y un jefe puede ser acosado por sus subalternos cuando éstos no cumplen o atrasan las tareas que se les encomiendan por citar un ejemplo.

A veces, las personas consideran un evento aislado como algún reclamo o discusión como acoso laboral, para determinar si eres objeto de esta situación existen algunos criterios que se exponen a continuación:

* Recibir críticas o burlas por pertenecer a algún grupo étnico, creencias religiosas, clase social, preferencias sexuales, defectos físicos, discapacidad cognitiva.

* Desmejora de las condiciones del trabajo, suspender el acceso a la línea telefónica, mala condiciones de iluminación y/o temperatura cuando el resto de los compañeros se encuentran en condiciones óptimas.

* Otorgar cantidades de trabajo imposible de terminar en el tiempo establecido, sobre todo los viernes por la tarde.

* Negar asistencia a talleres o cursos de mejoramiento personal o profesional cuando el resto sí asiste.

* Poca o ninguna valorización del trabajo bien realizado, no recibir feedback.

* Adjudicar apodos que vayan en contra o laceren la dignidad de las personas.

* Recibir órdenes de manera humillante.

* Otorgar demasiado trabajo (lo que genera sobrecarga mental) o muy poco trabajo (subcarga mental).

* Que la situación sea sostenida en el tiempo.

Llama poderosamente la atención, en el caso de las personas que buscan ayuda psicológica por acoso laboral algunas características en común: son personas inseguras, con heridas en su autoestima, sus figuras parentales (padres y madres) son muy rígidos y exigentes lo que posteriormente les lleva a temer a otras figuras de autoridad, adjudican lo que les ocurre a la suerte (locus de control externo), suelen ser pasivos, pesimistas, etc. Aunque nadie está a salvo de experimentar una situación tan desagradable como esta, es imprescindible señalar que los acosadores saben escoger a sus víctimas (a veces de manera inconsciente).

Si el acoso es selectivo (sólo a alguien en particular y no a todo el grupo) vale la pena considerar cuál es nuestra responsabilidad en ello puesto que, para que esta situación se produzca requiere de la participación de acosador y acosado.

No hay problema que no se pueda solucionar, existen marcos legales que protegen y establecen sanciones a quienes perpetran acoso laboral.

Recuerda, exigir el derecho a un trato respetuoso ante tu jefe o compañeros de trabajo a tiempo, puede evitarte muchas molestias en el futuro. Quien no posee vocación de víctima jamás atraerá al victimario.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo clínico

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