Gran cantidad de empresas han caído en cuenta de que su más alto valor está representado por las personas y que son las emociones gestionadas de una manera eficaz las que determinan la consecución de metas y objetivos además de generar un excelente clima organizacional y de incidir directamente en los niveles de producción y calidad.

En Europa las organizaciones se ocupan por generar en sus empleados enganche afectivo con acciones que van desde permitir al trabajador ir en pantuflas a la oficina, contratar  chefs con estrellas Michelin* para que prepare el almuerzo, a ex jugadores de futbol profesional para realizar partidos amistosos con el equipo de la empresa; entre otros.

En el entendido de que no todas las unidades de producción tienen la capacidad para invertir en estos exquisitos incentivos, en la actualidad se dedican esfuerzos a retener al talento humano, no sólo en Europa, igualmente ocurre en América latina. Venezuela por ejemplo, es un país que atraviesa una fuerte crisis, allí algunas empresas han emprendido varias acciones dirigidas a este fin, puesto que, todos los días profesionales valiosos deciden renunciar en busca de una mejor vida en otros países; mantener a los trabajadores se ha convertido en una tarea titánica, además de un reto a la creatividad. Entre las opciones usadas se ofrecen bonos especiales a los trabajadores, comida, pago en dólares, actividades recreativas, etc.

En efecto nadie es indispensable, esa es una gran verdad; aunque el hecho de que un buen trabajador se marche, significa pérdida de tiempo y dinero además de su “Know how” en el caso de que se trate de alguien que realice trabajos especializados. En este caso, bien valdría la pena considerar los costos de encontrar a un nuevo candidato, formarlo, esperar el tiempo a que se adapte al nuevo empleo a retener a la persona que además de conocer su labor ofrezca valor agregado.

Lo cierto es que nos hemos dado cuenta que recibir un excelente sueldo no es el único incentivo que las personas buscan, existen otros elementos a los que se han banalizado o ridiculizado a lo largo de los años que buscan humanizar y hacer más agradable el lugar de trabajo. Si bien no hay  receta universal que pueda aplicarse en tanto que, cada empresa y lugar donde se encuentre, tienen connotaciones particulares  que considerar en profundidad, se citan algunos factores que he encontrado entre distintos profesionales con los que me he entrevistado. A continuación se nombran algunos de ellos:

  • Liderazgo: Los verdaderos líderes entienden que dirigir a un grupo de personas es un servicio, quienes ejercen este rol deben cuidar a sus colaboradores y estar orientados a buscar la grandeza presente en cada uno de allos, además de mirarlos como parte importante de la organización. Un liderazgo ejercido desde el respeto, la administración eficaz del poder, el apego a las normas, que busque y se centre en los talentos de cada quien es determinante para lograr conexión afectiva con el trabajo.

 

  • Estrategias de comunicación: Una organización eficiente debe generar enganche afectivo no solo con los trabajadores, también debe hacerlo con sus clientes y proveedores y para ello debe consolidar habilidades comunicacionales que involucren a todo el personal que haga vida laboral.

 

  • Equilibrio vida laboral-familiar: Los trabajadores se hacen más productivos en la medida en que puedan compaginar estas dos áreas que consiste en contar con tiempo para compartir con sus familias y seres queridos, además de recibir el apoyo necesario ante eventos que representen dificultad y que inciden directamente en su desempeño, tales como divorcios, muerte o enfermedad de un familiar, nacimiento de un hijo, etc.

 

  • Sintonizar con el alma de la empresa: En este particular no se trata de postulados de la nueva era, ni mucho menos de palabras que quedan en el aire. El alma de la empresa está constituida por la energía que emana de las emociones positivas de los trabajadores. Quienes entran a la organización sienten un ambiente particular que debería generarles bienestar y que va más allá de la ergonomía (sin restar la importancia que ésta posee)

 

  • Vocación: Las empresas exitosas contratan a personas que estudiaron carreras o realizan oficios estrechamente vinculados con su vocación, nadie puede ser bueno en lo que hace si la tarea no le produce el agrado necesario como para ser uno con ella; quienes disfrutan lo que hacen llegan inclusive a perder la noción de tiempo.

 Como se ha señalado con anterioridad no existe una receta mágica que evite el éxodo del talento humano de una organización, se debe realizar un estudio detallado de la dinámica existente con la intención de establecer pautas dirigidas a que el trabajador perciba que recibe un excelente salario emocional que lo mueva a asistir a su trabajo con la mejor disposición. No se requieren grandes inversiones en metálico para lograrlo, el enganche afectivo NO se compra con dinero.

Amigo empresario y/o líder de grupo, tenga en cuenta siempre que: no hay tecnología que sustituya, ni dinero que compre, el bienestar que genera ser valorado y respetado en el trabajo.

 

 

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo