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Tengo una nueva pareja. ¿Qué debo hacer con respecto a mis hijos?

 

Los divorcios o separaciones definitivas de pareja se hacen cada vez más frecuentes, y cuando hay hijos de por medio, suelen ser éstos últimos los más afectados, bien sea por falta de asesoría o por tomar conductas inadecuadas, que tienen como consecuencia problemas graves en la familia.

En principio, considero pertinente señalar que lo más recomendable para iniciar una nueva relación, es que se haya superado la ruptura anterior. Es decir, que no quede nada pendiente en lo legal, afectivo y/o sexual con el o la ex, y de esta manera evitar llevar rabias, odios o resentimientos a la relación que recién comienza.

Una vez que las heridas sanan y se toma la decisión de rehacer nuestras vidas (a lo que todos tenemos derecho), lo más importante es ser sinceros con nosotros mismos y con los hijos, informarles acerca de la intención de incluir a otra persona distinta a papá o mamá. Por lo general, sucede que al darles la noticia a los hijos, ya tenían conocimiento o grandes sospechas de la existencia de la nueva pareja.

Entablar una relación con alguien que tiene hijos requiere ciertas consideraciones, puesto que, quien llega ingresa a un sistema familiar que le es ajeno, con costumbres, lealtades, formas de relacionarse y hasta un lenguaje (o más bien un metalenguaje) propio de cada grupo y que pudieran chocar con su manera de ver la vida o las costumbres de su familia de origen. Es por esto que se requiere de un amor bien cimentado por la pareja además de tomar el tiempo suficiente para conocerse antes de tomar la decisión de vivir todos bajo el mismo techo.

Errores más frecuentes

La lista de equivocaciones sería interminable, sin embargo, señalo a continuación los fallos más comunes que los pacientes manifiestan en consulta

* Decirle a los hijos que nunca más tendrán pareja y que consagrarán su vida a cuidarlos y educarlos; si bien el dolor de la separación no deja espacios como para pensar en incluir a una nueva persona en nuestras vidas, se debe tener en cuenta que éste en algún momento pasará y las heridas sanarán con el tiempo. Hay que tener mucho cuidado con lo que se promete.

* Pretender que el nuevo compañero sustituya a los padres biológicos y peor aún, si se hace por la vía de la imposición. De ser así, logrará que el niño reaccione con la pérdida de su confianza y con lealtad (a veces desmedida) hacia su progenitor. Recuerda que en el amor nada se puede forzar.

* Competir con la ex-pareja, por parecer más comprensivo, más agradable o permisivo para que los hijos de él o ella nos quieran más a nosotros. Esta actitud no son más que estrategias del ego que nos llevan a decir con total arrogancia que lo hacemos mejor a pesar de ser padrastro o madrastra.

* Ver en los hijos de la pareja al ex y desplazar hacia ellos sentimientos como rabia, rencores, celos, etc. Estar tan pendientes de la pareja anterior y sentir celos por una relación que ya finalizó, conlleva a perpetuar la memoria del ex.

* No tener en claro cuál es el papel que se ejerce y los lugares que ocupa cada quien dentro de la familia reconstituida. Hay familias donde los roles no se encuentran bien definidos, los hijos hacen las veces de padres y éstos de hijos, madres que les confieren el papel de esposo al hijo (hombre de la casa), solo por citar algunos ejemplos.

* Competir por el amor de la pareja ante los hijos de ésta, dicha conducta es el reflejo de una actitud infantil ante las relaciones; los hijos, sobre todo si son pequeños, requieren la atención y los cuidados propios de su edad. Por otra parte son amores distintos que complementan diferentes contextos emocionales.

¿Qué hacer?

Si bien no es fácil entablar una relación con alguien cuando hay hijos por medio, tampoco es imposible, para llevar una buena relación se recomienda:

* Tratar a los hijos de tu pareja actual tal como quisieras que trataran a los tuyos.

* Hablar con los hijos e informarles sincera y oportunamente acerca de la existencia de alguien a quien se quiere (en caso de que se decida tener una relación seria) y que la nueva relación en nada afectará el amor que sienten por sus hijos.

* Internalizar que los niños de la pareja tienen la prioridad.

* Se deben crear espacios de encuentro donde los hijos puedan compartir con el padre o la madre. Así se promueve tranquilidad y se facilita la adaptación a la nueva estructura familiar.

* La nueva pareja debe respetar los espacios, no sentir celos ni sabotear la intimidad de los encuentros padre/madre-hijo(s).

* Los infantes podrían beneficiarse de la nueva pareja (a veces hasta más que sus padres) cuando hacen valiosos aportes en cuanto a educación, valores, orden, respeto y ejercicio de autoridad, pero solo en lo que le compete.

* Aceptar que fue la pareja quien eligió al padre/madre de sus hijos y que ese hecho, para bien o para mal, no puede cambiarse. En caso de que sea imposible llevar relaciones armoniosas con el padre/madre de los hijos tu pareja, procurar que sean lo menos conflictivas posibles.

* Tener presente que la nueva pareja no es responsable de gastos como manutención, educación entre otros. Puede ayudar si así lo decide, éstas obligaciones corresponden a sus padres biológicos.

Por último, si sientes que no puedes con la situación busca ayuda profesional, contar con la asesoría de un psicólogo puede evitarte muchos malestares.

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo clínico

 

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