Obesidad

¿POR QUÉ ME CUESTA TANTO ADELGAZAR?

En un mundo donde la belleza es tan apreciada y el tributo al cuerpo está a la orden del día, el padecer de obesidad puede convertirse en fuente de desesperación y sufrimiento; a quienes tienen kilos de más se les dificulta encontrar trabajo (sobre todo a la féminas), ir de compras puede convertirse en una actividad muy frustrante porque las tallas cada día son más pequeñas, tienden a ser blanco de miradas y/o comentarios indiscretos. Por otro lado están las complicaciones para la salud, pues el sobrepeso incrementa considerablemente la posibilidad de padecer hipertensión arterial, diabetes, accidentes cerebrovasculares, infartos, apnea del sueño, menstruación anómala, infertilidad, alteraciones óseas y articulares, entre otras.

La ciencia ha demostrado de todas las maneras posibles que la obesidad es altamente perjudicial, por esto los profesionales relacionados a la salud  recomiendan mantener un peso adecuado además de realizar actividad física, sin embargo, pese a todos los conocimientos acerca de los efectos de la obesidad y los beneficios del ejercicio físico, ¿Por qué se hace tan difícil bajar de peso? ¿Por qué las personas cuando tienen alguna dificultad aumentan la ingesta de comida? ¿Qué pasa con nuestra voluntad?

Desde una visión psicodinámica, la obesidad y otros trastornos alimenticios (anorexia y bulimia) tienen su génesis en la etapa oral, comprendida entre los 0 y 2 años; en ese estadío el niño explora el mundo a través de la boca puesto que es allí donde se encuentra el centro del placer; nacemos con el instinto de succionar; es a través del seno materno que recibimos nuestro primer alimento una vez que salimos del vientre.

Para el niño, durante los dos primeros años, la madre además de ser quien lo alimenta, representa la comida, entonces el primer nexo amoroso que establece el infante con su mamá se realiza a través de este acto; ¿habrá otra demostración de amor más grande que mantenernos vivos a través del alimento? La leche materna representa en el hilo conductor de este amor que además de satisfacer la necesidad biológica de saciar el hambre nos quita la ansiedad, nos hace sentir amados, importantes, queridos… Darle teta al niño, conjuntamente con la mirada constituyen los dos puentes donde en sublime comunicación se percibe cuanto amor (o desamor) sienten nuestras progenitoras hacia nosotros. Esta etapa es crucial para el futuro afectivo. Por estas razones la hora de la comida debe ser un espacio tranquilo, libres de conflictos, dar pecho al pequeño debería hacerse con total agrado, en tanto que la emoción predominante de la madre es percibida con mayor intensidad (comida y amor conforman un binomio inseparable, inclusive entre adultos; se sabe o por lo menos se sospecha que una mujer está enamorada de alguien cuando le ofrece comida; más aún cuando detesta cocinar)

En un número significativo de casos de obesidad, el conflicto subyacente estriba en que las situaciones que generan miedo, nerviosismo, angustia y/o ansiedad son “calmadas” con la ingesta de alimentos, el consumirlos nos remonta a esa época en que eremos pequeños y nos sentíamos protegidos, conectados, a gusto con nuestras madres a través de su seno. La comida (también el acohol y otras drogas) proporcionan el calor o el abrigo que alguna vez recibimos, o por el contrario, nos negaron.

Un paciente llegó a mi consulta motivado por la insistencia inclemente de su esposa; me comentaba que era obeso desde hacía quince años, y su salud se deterioraba cada vez más incluida su vida sexual;  desfiló por una serie de dietas de distintos nombres y con todas había fracasado a pesar de haber estado en manos de excelentes profesionales. Al indagar en su historia personal el hallazgo más resaltante  fue la muerte de su madre ocurrida precisamente ¡hace quince años! La falta de la figura materna fue sustituida por los alimentos en un duelo mal elaborado, por lo que su mente inconciente lo llevó a la ingesta de comida para calmar la angustia y la tristeza de su pérdida. Una vez elaborado el duelo con el trabajo psicoterapéutico que lo ayudó a superar la depresión/ansiedad y con la firme voluntad de mejorar su calidad de vida para consigo y su familia (una esposa y dos hijas maravillosas) logró en el tiempo prudencial alcanzar a su peso ideal.

La obesidad obedece a razones multifactoriales, por lo que debe ser evaluada por equipos multidisciplinarios (gastroenterólogos, nutricionistas, endocrinólogos, entrenadores deportivos, psicólogos, psiquiatras, entre otros); una visión holística dará mayor garantía al paciente de alcanzar el peso que le permita tener una vida sana, plena, activa. Todos tenemos derecho a ello, con voluntad inquebrantable de seguro lo lograrás. ¡Lo certifico!

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

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