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DIVERSIDAD SEXUAL Y ACOSO LABORAL

El acoso o mobbing se ha convertido en un gran problema tanto para quienes lo padecen como para los empresarios, debido a que se incrementan los niveles de absentismo y la probabilidad de que se produzcan accidentes; disminuye la productividad y calidad del trabajo, además de representar una clara violación a los derechos humanos,  habla muy mal del personal que dirige la organización,  sin mencionar su incidencia en la rentabilidad de la empresa.

Una paciente de 44 años de edad, a quien llamaremos María para proteger su identidad,  acudió a mi consulta hace unos años para conversar acerca de una difícil situación relacionada con su trabajo, entre sollozos contaba que desde el momento en que llegó al departamento de ventas de una empresa manufacturera no fue bien recibida; al parecer su lesbianismo egosintónico* no era bien visto por su jefe directo y gerente del área, a pesar de que María es una trabajadora responsable, Licenciada en el área de Mercadeo, bilingüe, con experiencia, respetuosa y colaboradora con sus compañeros (las empresas donde laboró proporcionaron excelentes referencias).

Según señaló durante el proceso psicoterapéutico (al cual asistió durante año y medio aproximadamente) el conflicto se produjo tres años atrás. A pesar de que llegaba temprano cada día, cumplía cabalmente con sus tareas, hacía aportes que brindaban valor agregado a la empresa y de su perfecto manejo del inglés (de pequeña sus padres estudiaron en Inglaterra y allí permanecieron por seis años), experimentó desagradables situaciones por parte de su jefe y algunos compañeros de trabajo que se detallan a continuación:

  • Se le presionaba para la realización de tareas; labores que tenían una semana en espera por ejecutarse se le asignaban un día antes de la fecha de entrega (sobrecarga mental). Para cumplir con la responsabilidad asignada en el tiempo requerido, salía tarde del trabajo por lo que llegaba a altas horas de la noche a su casa con el peligro que esto conlleva.
  • Una vez entregada la asignación pasaba largos períodos sin que se le diera una nueva responsabilidad (subcarga mental).
  • Cuando la empresa era visitada por clientes extranjeros no la presentaban y eran atendidos por el gerente a pesar de su pésimo inglés.
  • Recibía fuertes críticas, burlas y/o comentarios cáusticos por su decisión honesta para con ella misma y los demás de ser lesbiana.
  • Se corrían rumores acerca de su supuesto interés hacia una compañera de trabajo casada, lo cual era completamente falso.
  • Se llevaba un registro de las veces que iba al baño, cosa que no ocurría con otros trabajadores, a pesar de que lo hacían con mayor frecuencia.

Estas acciones de a poco causaron estragos en la salud mental de María, quien el primer día de consulta llegó con signos y síntomas claros de depresión y ansiedad, entre los cuales tenemos: llanto, desesperanza, insomnio, visión catastrófica de los hechos, dificultad para concentrarse, pérdida de la autoestima, incremento del consumo de bebidas alcohólicas, deterioro de las relaciones interpersonales, sueños donde sus victimarios eran castigados por la justicia divina, taquicardia, irritabilidad, intranquilidad general, fantasías de que en su trabajo se producía una explosión que hacía desaparecer a su jefe y sus secuaces, entre otros. En virtud de la intensidad de los síntomas se pidió interconsulta con psiquiatría a fin de que evaluara la prescripción de fármacos y continuar paralelamente con la terapia psicológica.

Después de año y medio de psicoterapia, reposo y tratamiento con ansiolíticos y antidepresivos María ha integrado su experiencia, tomó el aprendizaje de lo vivido, asumió su cuota de responsabilidad en los hechos y el rol protagónico dentro del proceso psicoterapéutico; dejó a un lado el papel de víctima, tolera mejor la frustración y su yo (como estructura de la personalidad) se ha fortalecido; por lo que ha convertido una mujer fuerte, con mayor confianza en sí misma, decidida y sobre todo, más sabia. Su reintegro al trabajo se realizó de manera progresiva a una nueva sección (alineada a su perfil profesional), además de acompañamiento psicológico.

Ya transcurridos dos años de su regreso al campo laboral, María constituye una gran satisfacción en lo profesional puesto que la tasa de fracaso es bastante alta (75%); la labor conjunta por parte de Psicología, Psiquiatría y  Medicina Ocupacional rindieron sus frutos.

Si bien se han logrado avances en materia de igualdad de los derechos de las minorías también es cierto que los heterosexuales podemos llegar a ser extremadamente crueles y despiadados con homosexuales, lesbianas y/o transgéneros a la hora de hacer comentarios segregacionistas que banalizan su sufrimiento, todavía gran cantidad de personas los condenan y/o satanizan simplemente por pensar y sentir de manera distinta, aunque se autoproclamen “mente abierta” (open mind). En Latinoamérica todavía hay mucho camino por recorrer, al menos en campo laboral.

Si padeces en este momento los rigores de una situación parecida, ten en cuenta que existen leyes y profesionales formados dispuestos a ayudarte, el silencio solo perpetuará el acoso. Eres merecedor de respeto por parte de tus compañeros de trabajo; todos tenemos cabida en este mundo y nadie tiene la potestad de convertirse en juez para señalar las preferencias de los demás mientras seas respetuoso, honesto y congruente contigo mismo (y con los demás).

Pedro J. Palencia C.

Psicólogo

 

*Egosintónico: Comportamientos, valores y sentimientos que están en armonía o son aceptables para las necesidades y objetivos del ego o yo, y son coherentes con los ideales de su autoimagen.

 

 

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